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¿Por qué dejar de Fumar?

Números para pensar

numeros para pensarLa epidemia del tabaquismo comienza a reconocerse como tal en la década del 50, pero rápidamente pasó a tener características de pandemia, ya que se amplió a todo el planeta, porque en la actualidad no existen razas, edad, culto, género, que se encuentren ajenos al consumo del tabaco y a sus terribles consecuencias en la salud de las personas.

El consumo del tabaco ha ido creciendo desde su descubrimiento,  industrialización y comercialización de manera desmesurada y se prevee que lo seguirá haciendo al mismo ritmo, o aún mayor, sobre todo en países en vía de desarrollo como es el caso de nuestro país.

En el mundo según datos de la Organización Mundial de la Salud, mueren 5,3 millones de personas por año a causa del cigarrillo, en el 2010 ese número se elevará por encima de los 6 millones, y el 72% de éstas provendrán de países de ingresos medios y bajos.

En Argentina mueren 40 mil personas al año por enfermedades relacionadas con el tabaco, y 6 mil fumadores pasivos, es decir, personas que inhalan de manera involuntaria el humo del tabaco, ya sea en sus lugares de trabajo o en sus hogares; sigue siendo la principal causa de muerte EVITABLE en hombres y mujeres en edad adulta. A modo de ejemplo ilustrativo, si pensamos que un 747 lleva 350 personas a bordo, podemos deducir  que el número de muertes es similar al que se produciría si cada 3 días se estrellara un avión de esas dimensiones y todos los pasajeros murieran. En conclusión, en Argentina mueren 110 personas por día por el cigarrillo, y en el mundo, una persona cada 8 segundos.

El consumo de Tabaco es perjudicial para su salud y afecta a TODO SU ORGANISMO

todo su organismo

El tabaquismo es la principal causa de enfermedad, invalidez y muerte evitable en el mundo.
La mitad de las personas que mueren debido al tabaquismo, han perdido una media de 20 años de vida. Y muchas más personas y familiares ven seriamente disminuida la calidad de los años que les resta por vivir.

De cada 2 fumadores, 1 morirá por el cigarrillo, y ellos dirían: “de algo hay que morir” lo que lo cabría agregarle: “pero no 20 años  y con un sufrimiento e invalidez innecesaria”.

A los daños causados por el hábito de fumar podríamos dividirlos en directos e indirectos, por un lado todos los cánceres y por otros las enfermedades cardíacas, digestivas, neurológicas y respiratorias, por mencionar algunas.

Es responsable de un 95% de los cánceres de pulmón, también están bien establecidas las relaciones con el cáncer de cavidad oral, lengua, labio, mejillas, laringe, esófago, estómago, vejiga, riñón, mama, entre otros.

Afecta al 30% de las cardiopatías coronarias, hipertensión arterial, arritmias, infartos, disminución de la circulación en general, con disminución o pérdida de memoria, visión, audición, olfato y tacto, enfriamiento en manos y pies, hasta amputación de los mismos.

A nivel digestivo, el fumar es responsable de gastritis, úlceras, hemorragias digestivas, y cáncer.

A nivel respiratorio, de bronquitis, bronquitos crónica, asma bronquial, enfisema, la enfermedad que ocasionó el padecimiento, transplante cardio-pulmonar y la muerte anticipada de nuestro querido ídolo: Sandro.

También puede producir envejecimiento precoz de la piel, arrugas, cefaleas, fatiga fácil y limitaciones en las tareas habituales: caminar, correr, descansar.

El tabaco nos afecta a todos

el tabaco  nos afecta a todosAdemás de los efectos adversos para su salud, el consumo de tabaco produce daño en la salud de quienes no fuman, pero comparten espacios con usted en el trabajo, casa, auto. Es decir, en la salud de sus seres queridos.

La identificación del Aire Contaminado por humo de tabaco (ACTH) como cancerígeno para los humanos, realizada en el año 2002 por la Agencia Internacional de Investigación sobre Cáncer (IARC) dependiente de la O.M.S., refleja la unanimidad existente en toda la comunidad científica internacional respecto de este problema.

Existen grandes diferencias entre las sustancias que el fumador inhala directamente en el acto de fumar y las inhaladas por las personas que, sin fumar, están en ambientes contaminados por humo de tabaco. Estas diferencias son debidas a que la combustión del tabaco es distinta al ser inhalado que al consumirse en forma espontánea, produciéndose en esta última forma mayor contenido de productos de desecho en partículas de menor tamaño. Estas partículas que flotan en el aire, al ser más pequeñas, pueden alcanzar rincones más profundos del sistema broncopulmonar, y en consecuencia ser más nocivas. Por ejemplo el cadmio, un reconocido carcinógeno pulmonar, se encuentra en concentraciones seis veces superiores en el humo inhalado por los fumadores involuntarios o pasivos que en el inhalado directamente por los fumadores.

Luego de 20 años de investigación, las evidencias sobre el aumento del riesgo de padecer diversas enfermedades derivadas de la exposición al ACTH son incuestionables (Comité Nacional para Prevención del Tabaquismo. Ministerio de Sanidad y Consumo).

Por supuesto el fumador durante toda su vida está también expuesto y con una frecuencia mayor a inhalar su propio humo de segunda mano o bien el humo secundario de otros fumadores.

Otro elemento que nos permite medir la exposición al humo pasivo es el análisis de cotinina, (hidrolización de la nicotina), que se puede realizar en sangre, orina o cabellos de personas que conviven en el trabajo o en su habitat familiar con fumadores.

La exposición al ACTH es causa de:

  • Un incremento del riesgo de sufrir cáncer de pulmón de entre el 20 y 30% respecto de las personas no expuestas.
  • Un incremento del riesgo de mortalidad por enfermedad isquémica del corazón de un 25%.
  • Incremento de sufrir infarto de miocardio cercano al 82%.
  • Una reducción del peso al nacer entre los hijos de madres expuestas al ACTH.
  • Un incremento significativo de la frecuencia de síntomas respiratorios crónicos( como tos, molestias faríngeas, otitis y otros).
  • Irritación ocular.
  • La posibilidad de menor rechazo orgánico cuando sus hijos prueban un cigarrillo es decir incrementa la posibilidad de que sus hijos sean futuros fumadores.

Todos estos elementos y otros de igual importancia en el cuidado de la salud de la población, me ayudaron a presentar la iniciativa por pedido del Ministro de Salud de la Provincia de Córdoba, a realizar la Ley 9113, en el año 2003, la cual en el capítulo IV de la Protección del NO FUMADOR se implementó la imposibilidad de fumar en lugares cerrados, cabe acotar que dicha iniciativa fue muy bien aceptada por la sociedad cordobesa en su conjunto, tanto por fumadores como por no fumadores; y a partir de ésta pueden concurrir tranquilamente con sus niños a disfrutar de un bar o un restaurante, ampliándose a numerosas empresas que comprendieron la importancia de proteger la salud de su gente y tomaron la decisión de ser “ empresas libres de humo”.

Recientemente en la Ciudad de Córdoba mediante la modificación de la ordenanza Municipal 11.039 se extendió la prohibición de fumar a boliches, bailes y fiestas privadas de acceso al público general, dependerá de la concientización y el control posterior para que su aplicación sea tan exitosa como la ley en su conjunto.

La comunidad científica también hace referencia al humo de tercera mano, se denomina así al humo del cigarrillo que permanece adherido en las paredes, coches, ropa y demás lugares cerrados donde alguien fumó, y permanecería durante 14 días.

Si bien se ha avanzado mucho en el conocimiento, concientización y difusión de estos temas, aún queda mucho por hacer, tanto a nivel educativo, lugares de trabajo, y hogares…y así, sólo así, podremos evitar la iniciación de éste hábito en los niños y adolescentes y podremos privilegiar la vida por sobre la enfermedad, invalidez y muerte de fumadores involuntarios.

Adolescencia y tabaquismo

adolescencia y tabaquismo

La edad de iniciación del hábito de fumar ha disminuido notablemente en el mundo y  Argentina no es la excepción, y se sitúa la edad de inicio entre los 9 y 11 años. Las principales razones son imitación a padres, hermanos mayores, sentido de pertenencia a un grupo de amigos, y el querer parecer mayores. Por la misma razón las tabacaleras en la actualidad y para congraciarse con la sociedad, mejor dicho para atraer a nuevos clientes, tiene un nuevo slogan: “el fumar es cosa de mayores” y si decimos que el niño quiere ser mayor… ya sabremos que quedará atrapado en la adicción.

Pero claro, qué sabrá un niño de esa edad de riesgos en la salud, de que le acortará el tiempo y la calidad de vida, o que será esclavo de la adicción al tabaco.

Lo que si se comienza a notar es que se cansa con más facilidad, que su rendimiento deportivo es diferente al de sus compañeros de curso, comprobable en acciones naturales como el correr, nadar o jugar al fútbol,  que le cuesta concentrarse para estudiar y sus notas empiezan a bajar, que comienza a oler feo, diferente, y por más perfume que se ponga, siempre huelen a tabaco, que sus dedos y sus dientes comienzan a teñirse de amarillo y que no sale con nada, pierden un poco el olfato, tienen mal aliento, y si de mujeres se trata, se sienten menos atractivas que sus amigas.

El 80% de los fumadores comienzan el hábito entre los 12 y 18 años.

Sobretodo, el cigarrillo muestra su inseguridad, baja autoestima tendencia a la depresión que se hará más manifiesta con el incremento del consumo del tabaco.

Embarazo y tabaquismo

embarazo y tabaquismoLa mujer incorporó más recientemente el hábito de fumar que el hombre, y existen varias hipótesis al respecto, algunas mencionan la emancipación de la mujer como principal razón, otras mencionan la imitación del acto de fumar al hombre, y otros simplemente hablan de roles de la mujer similares al del hombre en lo que hace a responsabilidades en conducciones de empresas, u otras acciones que le generan mucho stress y le atribuyen a este solo factor el hábito de fumar. En lo personal creo que no existe un sólo factor, creo que hay una multiplicidad de factores de los cuales mencioné algunos anteriormente, al igual que no existe un sólo estereotipo de mujer, tal es así que se ha procurado identificar cada marca de cigarrillos para un prototipo de mujer, y así fidelizar su consumo, y en realidad las estadísticas indican que lo han conseguido, y que no solamente se han incorporado al mercado del consumo sino que actualmente el hábito de fumar del género femenino supera al masculino.

Pero el modo de fumar en la mujer es totalmente diferente al del hombre, desde la manera de tomar el cigarrillo hasta la profundidad de las pitadas, inclusive los daños son diferentes, ya que son las mujeres las que presentan un 70% más que el hombre de padecer enfermedades vasculares por fumar, y esto se debe a que la pared vascular son más lábiles , sus hormonas son diferentes y más abundantes, y si a esto le agregamos el uso de anticonceptivos incorporamos un factor más que favorece la reducción de la luz arterial.

Pero el rol que la sociedad le ha conferido a la mujer es totalmente diferente al del hombre, sobre todo en un aspecto: el de la maternidad, claro que las tabacaleras bien conocedoras de que la mayoría de las mujeres en algún momento de su vida engendrarán, vieron el negocio con buenos ojos, ya que al ser madres sus futuros hijos tendrán además de la predisposición genética de ser fumadores, posibilidades que se ven incrementadas aunque en menor medida, si su padre también fuma.

Las mujeres adolescentes fumadoras, creen que nunca van a quedar embarazadas, y cuando ello sucede, en algunos casos de manera imprevista pueden disminuir su consumo y hasta en algunos casos suspender transitoriamente el hábito de fumar; como si el sólo hecho de quedarse embarazada hiciera que no le transmita los daños al feto. Lo ideal sería no haber comenzado a fumar,  o bien dejar de fumar 6 meses a 1 año antes de quedar embarazada, para así disminuir los riesgos que pueden padecer los hijos de padres fumadores, de los que solo enumeraré algunos:

  • Abortos espontáneos
  • Eclampsia o hipertensión de la embarazada grave riesgo de vida para la gestante y el feto
  • Placenta previa
  • Prematurez
  • Bajo peso al nacer
  • Disminución de leche materna, o imposibilidad de amamantar
  • Inmadurez neurológica y respiratoria
  • Disminución de rendimiento psico-intelectual
  • Hijos hiperkinésicos
  • Macro y microcefalia
  • Paladar hendido

y muchos riesgos innecesarios más. Y lo que es más grave aún, es que muchas madres luego de gestar reinician el consumo del tabaco, que pareciera es más importante que su propia vida y la de sus hijos. Es lo que los tabacólogos llamamos fuerte dependencia a la NICOTINA.

Tratamiento de la dependencia a la nicotina durante el embarazo: recomendaciones NHS 2008 Libro SEDET/08

•  Recomendación. Fuerza de evidencia A*: debido a los serios riesgos que el fumar ocasiona durante el embarazo tanto a la madre como al feto/embrión, a toda embarazada le debe ser ofrecido en cualquier contacto con un clínico una intervención psicosocial que supere la duración de un consejo sanitario breve.

•  Recomendación. Fuerza de evidencia B*: aunque la abstinencia nicotínica durante el embarazo produce los máximos beneficios tanto al bebé como a la madre cuando es precoz, dejar de fumar en cualquier momento del embarazo conlleva beneficios. Por ello, los clínicos deben ofrecer intervenciones efectivas para dejar de fumar a toda fumadora embarazad desde la primera visita prenatal y durante todo el curso del embarazo.

•  Recomendación. Fuerza de evidencia C*: la farmacoterapia debe considerarse cuando una embarazada fumadora no logra dejar de fumar de ninguna otra manera, y cuando los beneficios de dejar de fumar sobrepasan los riesgos de seguir fumando y los potenciales riesgos del propio tratamiento.

En todos los casos es recomendable acudir a un Centro Especializado en Adicción al Tabaco donde  podrán asesorarla en el tratamiento más adecuado a implementar y mantenerla sin volver a fumar.